¿Tus chats con la IA son privados? Un estudio español detecta rastreadores de terceros

Contarle a un asistente de IA un problema personal, una duda médica o un conflicto en el trabajo puede parecer una conversación privada. Pero un estudio de investigadores de IMDEA Networks y la Universidad Carlos III de Madrid plantea una pregunta incómoda: ¿quién más puede recibir información sobre esos chats?

El equipo examinó en mayo de 2026 las versiones web y las aplicaciones para Android de nueve asistentes: ChatGPT, Claude, Grok, DeepSeek, Gemini, Perplexity, Copilot, Mistral y Meta AI. Según sus resultados, los nueve se conectaron con al menos un servicio externo de publicidad o seguimiento.

Qué información detectaron

El estudio no dice que todos los asistentes enviaran el contenido completo de cada conversación a anunciantes. Sí encontró que, en algunos servicios y circunstancias, terceros recibieron datos como direcciones de chats, títulos, mensajes o capturas de pantalla, a veces junto con identificadores que permiten reconocer a un usuario o dispositivo.

Los investigadores contabilizaron 124 dominios de terceros vinculados a 44 organizaciones; 34 de ellas se dedicaban a publicidad o seguimiento. También observaron diferencias entre plataformas: el tipo de dato transmitido y el destinatario variaban según el asistente y si se usaba desde la web o desde Android.

Hay un matiz importante: es una medición técnica realizada en un momento concreto. Los autores advierten de que sus cifras son un mínimo observado y no determinan por sí solas si hubo una infracción legal ni prueban que los anunciantes utilizaran esos datos para personalizar publicidad. Google, OpenAI y Microsoft cuestionaron las conclusiones; OpenAI, por ejemplo, dijo que usa analítica para entender el tráfico y corregir errores, no para compartir chats con anunciantes.

Rechazar las cookies no siempre basta

En las pruebas, rechazar las cookies no esenciales redujo parte de las transmisiones, pero no desactivó todos los rastreadores. El estudio señala que el 80,8 % de los rastreadores de terceros que identificó seguía activo incluso después de rechazar esas cookies. Pagar una suscripción tampoco garantizó, en los servicios examinados, una infraestructura de seguimiento distinta de la gratuita.

¿Qué puedes hacer? Evita introducir contraseñas, datos bancarios o información muy sensible en un chatbot; revisa si puedes desactivar el uso compartido de conversaciones y rechaza las cookies opcionales. Un navegador que bloquee rastreadores puede añadir protección, aunque ninguna de estas medidas garantiza por sí sola que no se envíen datos.

La conclusión no es que debas dejar de usar la IA, sino que conviene tratarla como cualquier servicio conectado: antes de contarle algo delicado, piensa qué información estás compartiendo y quién podría recibir metadatos sobre esa interacción. Las empresas implicadas niegan que esto signifique que los anunciantes lean tus conversaciones, pero el estudio muestra que la privacidad depende también de conexiones que no siempre son visibles para el usuario.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *